sábado, 26 de mayo de 2012

EL EDUCADOR INFANTIL Y SU ACTUACIÓN ANTE LAS ENFERMEDADES.

La función del educador infantil es prevenir la enfermedad y paliar sus efectos mediante una detección precoz, que permita establecer cuanto antes un diagnostico y tratamiento adecuado por parte de los profesionales sanitarios.

El educador tiene que estar alerta a la aparición de síntomas y colaborar con el tratamiento determinado por el médico. También ha de saber leer indicadores en los niños que presenten síntomas.

Repercusión de las enfermedades transmisibles en la escuela infantil.

La aparición de algún brote de enfermedad transmisible en la escuela infantil, tiene unas consecuencias importantes porque puede llegar a afectar a toda la comunidad escolar.

La actuación que ha de realizar la escuela es tomar medidas y comunicarlo a los padres a la vez que reciba asesoramiento sanitario.

Clínica de las enfermedades transmisibles.

• Sintomatología general: El niño se muestra cansado, decaído, irritable,  llorón, disminuye su apetito, vómitos, fiebre,etc.
• Sintomatología específica: los síntomas más comunes son:
  • Tos, debido a la irritación de las vías respiratorias altas.
  • Dolor en las partes inflamadas (garganta, oídos, etc.)
  • Dolor e inflamación de las articulaciones.
  • Exantemas y manchas en la piel.
  • Dolor de cabeza
La actuación específica depende del funcionamiento del centro y su protocolo, que contiene medidas de actuación ante posibles emergencias, y esta ha de ser conocido y respetado por el docente y los padres de la escuela.

La enfermedad ha de confirmarse antes de avisar los padres.


• En caso de fiebre, otros síntomas pueden ser: ojos brillantes, rubor en las mejillas, somnolencia, decaimiento, sudoración.

La actuación concreta es una comprobación con un termómetro, la temperatura corporal no ha de superar los 37.5ºC, en caso de que lo haga, se procede avisando a los padres y se acompaña al niño es un espacio bien ventilado y se intenta bajar la fiebre con paños húmedos.


• En caso de exantemas:Los exantemas son síntomas de muchas enfermedades infecciosas, pueden ser granos y sarpullidos. La Intervención adecuada es un correcto suministro de líquidos, aligerar la ropa y tratar de bajar la fiebre.


• En caso de vómitos:



El vómito es la expulsión forzosa del contenido del estómago de manera más o menos brusca, implica una arcada, esta no ha de confudirse con regurgitación. Los vómitos van acompañados de otros síntomas: nauseas, fiebre, diarreas, etc. Después del vómito el niño suele tener signos de agotamiento, inapetencia y pesadez. La intervención adecuada es avisar a los padres, derivar al pediatra y no administrar medicamentos.

Las familias y su actuación ante las enfermedades.

La escuela establecerá unos requisitos de actuación ante las enfermedades que los padres deberán conocer y respetar, entre los cuales estará la no asistencia del niño a la escuela con el objetivo de evitar los contagios a otros niños.

Se exigirá a las familias no llevar al niño al centro si tiene:


o Fiebre.

o Diarrea líquida o con sangre.

o Infecciones o llagas por la boca (estomatitis).
o Erupciones y exantemas por la piel, a no ser que lleve un informe médico donde diga que no es contagioso.
o Conjuntivitis purulenta (pus amarillo), si no se está tratando.
o Muguet, si no se está tratando.
o Parásitos intestinales, si no se están tratando.


La no asistencia al centro será de mayor o menor duración en función de la infección de que se trate:


o Rubéola: 4 días

o Paperas: mínimo 9 días.

o Tos ferina: mínimo 8 días
o Sarampión: 7 días desde la erupción.
o Varicela: cuando se secan los exantemas.


En cualquier caso se podrá solicitar un informe médico de no contagiosidad.

Tratamientos y medicación.

Los niños que presenten síntomas o tienen una enfermedad, se exige a la familia no llevarles a centro.

Las enfermedades más comunes suelen ser: fiebre, diarrea, infecciones o estomatitis, erupciones y exentemas, conjuntivitis purulenta, muguet, parásitos intestinales, entre otros.
Para las enfermedades infecciosas existe un periodo mayor de incubación, como el paperas (mínimo 9 días) o la rubeóla (mínimo 4 días), lo que afecta la asistencia al centro.

Los padres pueden llevar un informe bajo su responsabilidad, dicho informe ha de incluir datos, producto, dosis, horario de administración, ha de figurar el nombre del pediatra y el diagnóstico de la enfermedad.

La administración de medicamentos.

• Administración de jarabes.



Se recomienda utilizar una jeringuilla, para medir bien la dosis a administrar y para evitar que se caiga parte de ella.; se deposita el contenido en el lateral interior de la boca del niño. Conveniente no hacerlo si el niño está llorando. En los niños mayores se debe explicar que se les da y para qué.



• Administración de supositorios.



Es un tratamiento agresivo, se debe buscar la calma y la tranquilidad. Se pone al bebé boca arriba para que vea la cara del adulto y no se asuste. Con una mano se le levantan los pies-piernas hacia arriba y con la otra se le introduce suavemente el supositorio. Se mantiene un ratito el culete cerrado-apretado para que no lo expulse.


• Administración de suero en la nariz.



Se coloca al niño tumbado lateralmente; se aplican las gotitas en la fosa nasal contraria a la que se encuentra inclinado. En los niños mayores se explica que se les da y para qué. Es conveniente sujetarles las manos.



• Administración de gotas en los oídos.



Se coloca al niño boca arriba, y se le ladea la cabeza. Se echan las gotas y se mantiene en esa posición durante unos segundos para que no se salgan las gotas. Es recomendable calentar un poco el recipiente con las manos, para que el líquido no esté tan frío.




• Administración de gotas en los ojos.



Se coloca al niño boca arriba, se le abre el ojo con la mano y con la otra se ponen las gotas entre el parpado y el globo ocular. Es recomendable calentar un poco el recipiente con las manos, para que el líquido no esté tan frío.



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